Dale rumbo a tu dinero.
Rumbo lee los correos de alerta que tu banco ya te envía y los convierte en movimientos. Tú solo los revisas.
Le das permiso a Rumbo para leer únicamente los correos que vienen de tu banco. Ningún otro correo se lee ni se guarda.
Cada alerta se convierte en un movimiento: comercio, monto, fecha, tarjeta y categoría. Sin digitar nada.
Confirmas o corriges la categoría una vez por comercio. La próxima vez Rumbo ya sabe.
Si tu banco no está en esta lista, Rumbo te lo dice de frente en vez de mostrarte una pantalla vacía. Vamos agregando más.
Rumbo pide permiso de solo lectura a Gmail y lo usa con una lista fija de remitentes: las direcciones desde las que escriben los bancos de arriba. No buscamos, no leemos ni guardamos nada más.
No vendemos tus datos. No los usamos para publicidad y no los compartimos con terceros para que te vendan nada. Nunca.
No pedimos las claves de tu banco. Rumbo no entra a tu banco ni puede mover dinero. Solo lee correos que ya te llegaron.
Lo quitas cuando quieras. Desde Ajustes en la app, o desde tu propia cuenta de Google. Al desconectar, borramos el permiso.
El detalle completo — qué guardamos, por cuánto tiempo, y cómo pedir que lo borremos — está en la política de privacidad.